Comprender al cuerpo humano como escenario de disputas, de relaciones de poder y de procesos de resistencia y liberación, puede resultar inaudito, pues nos conduce de la biopolítica a la bioresistencia.
Con audacia, el autor nos conduce por esas nuevas geografías de los conflictos sociales en diferentes escalas, magnitudes, la mayoría asombrosas por insospechadas. Y de sorpresa en sorpresa nos descubre resortes invisibles de poder, disimulados por estar tan cerca de nosotros como nuestros propios cuerpos domesticados, y en los cuales la apuesta estratégica de liberación requiere comprenderse, no sin dolor, para instalarse en el territorio de lo personal de la construcción simbólica de nosotros.

